Un Robin más

Robin Hood

Veintitrés de septiembre. Más o menos, las 7 de la tarde. Terminas la jornada de currelo y, al llegar al taller, no tienes ganas ni de verte en el espejo de cansado que estás. Pero, ¡cosas de la vida!, el arco está sólo a falta de montar la cuerda, y las flechas en el soporte improvisado (para el arco y las flechas, a la vez). Y piensas: “Voy a despejarme un rato”.

Coges el “cutre-arco” de Decathlon, del año 96, con 32 viejas libras y sin visor, que así mola más. Enflechas y te pones en posición, a unos 16 metros del parapeto (es que, ¡no hay más taller…!). Disparas una tras otra y… ¡cosas de la vida!, haces un Robin. Vamos, que te cargas una flecha y encima te ríes. Somos como las hienas.

La foto, bueno, tú mismo, y dime si vale la pena estropear una flecha para que salga un tipo tan feo sonriendo a su lado.

Robin

Jesús Córdoba,
el orgulloso autor de la “gracia”.

¡Si Mr. Robin Hood levantara la cabeza…!

Jaime Contreras
Club Arqueros de Leganés